Un alojamiento rural de calidad Esta antigua casona noble, típica de la zona y cuya construcción data de mediados del siglo XVIII, está ubicada en la aldea de Baró, que da nombre al valle de Valdebaró. Este pequeño pueblo está enclavado en el municipio de Camaleño, a los pies de los Picos de Europa, en un entorno de enorme riqueza natural. Los clientes de La Casona pueden disfrutar de las vistas de este lugar de singular y sobrecogedora belleza paisajística.
Se ha realizado un minucioso trabajo de rehabilitación, manteniendo la fachada con su aspecto original utilizando la misma piedra con la que fue construida y respetando toda la estructura del edificio, así como sus techos y viguería en madera; de este modo, la posada mantiene la apariencia que tuvo la casa en el pasado.
La Casona dispone de once habitaciones dobles y está distribuida de la siguiente forma:
en la planta baja se encuentra un amplio salón con chimenea, dos aseos, la recepción y una bodega natural; es en ésta donde se sirven los desayunos. En la primera planta, hay tres habitaciones. La segunda planta y principal, es la más grande y espaciosa; cuenta con cinco habitaciones dobles, tres de las cuales con balcón privado desde donde se contemplan unas magníficas vistas. Por último, la tercera planta está totalmente abuhardillada y tiene otras tres habitaciones. Estas dos últimas plantas cuentan con dos confortables salones.
Todas las habitaciones de la posada disponen de baño completo, televisión, teléfono e hilo musical; en ocho de ellas existe la posibilidad de cama supletoria. La antigua cuadra se ha rehabilitado y convertido en un apartamento independiente, con salón, sofá cama y cocina en la planta baja y una habitación con baño en la entreplanta. Hay, además, un aparcamiento privado.
En los salones de La Casona los clientes pueden gozar de distintos y agradables ambientes, disfrutando del calor de la chimenea en los meses de frío, de la lectura, la televisión, los juegos de mesa y de las vistas y la tranquilidad de la zona. Cada habitación es única, diferente y especial.
Todas las estancias se han acondicionado con la intención de conservar el antiguo encanto de la casa y de ofrecer el máximo confort y el mejor de los servicios a sus huéspedes.
Aparte de descansar contemplando la gran belleza natural del Valle, tienen la posibilidad de realizar numerosas actividades de montaña, así como de degustar la excelente gastronomía y visitar lugares y monumentos de gran interés histórico.